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Electrificación más pragmática, conducción más segura

Electrificación más pragmática, conducción más segura
El Observatorio de Movilidad de Arval señala que las empresas adoptan un enfoque más práctico en la reconversión de sus flotas y ponen un mayor acento en la formación en seguridad La última edición del Observatorio de Movilidad de Arval, que hace la número 17, pone de manifiesto tres tendencias principales en lo que atañe a la movilidad corporativa. Por un lado, anota una electrificación de corte más pragmático de las flotas de empresa; por otro, detecta un fomento de la conducción responsable, y por último subraya el posicionamiento del empleado como epicentro de la movilidad. El trabajo apunta también que las empresas españolas mantienen una visión optimista, pues el 92% de ellas espera que su flota se mantenga durante este año y la mayoría trabaja activamente en estrategias que conjugan la sostenibilidad y el ahorro, junto con la atracción y fidelización del talento. Otra tendencia detectada tiene que ver con las nuevas normativas y la concienciación ciudadana, que siguen impulsando la apuesta de las empresas por la electrificación de sus flotas corporativas. Los resultados del estudio reflejan, en general, un espíritu más pragmático y firme tanto en los objetivos perseguidos como en la tarea autoimpuesta de generar infraestructuras propias de recarga para vehículos eléctricos. Miguel Cabaça, director general de Arval en nuestro país, escribe en la introducción al estudio que, aunque “estamos viviendo una época de enorme complejidad e incertidumbre, con una aceleración e interconexión de sacudidas políticas, económicas, sociales, tecnológicas y medioambientales”, la buena noticia es que “España y su economía mantienen el dinamismo” tras crecer cuatro veces más rápido que la zona euro en 2024 y mantener sus previsiones al alza para 2025 en el entorno del 2,5%. Del mismo modo, el informe saluda que las matriculaciones de turismos hayan superado el año pasado la barrera psicológica del millón de unidades y que el mercado de ocasión siga creciendo. También constata que el 91% de las empresas europeas (el 92% en España) espera que su flota se mantenga o aumente en los próximos tres años, impulsadas por el desarrollo del negocio y las necesidades de los empleados; eso sí, a la espera del incierto impacto de las políticas arancelarias y de la evolución de la legislación. El análisis de las corrientes actuales en movilidad revela que no solo las nuevas normativas ambientales sino también una creciente concienciación ciudadana empujan a las empresas a electrificar sus flotas corporativas. Sin embargo, “los resultados reflejan una menor ebullición, lógica en las primeras etapas de la transición energética, así como un espíritu más pragmático”. De hecho, la introducción de energías alternativas ha bajado del primer al segundo peldaño entre los retos que afrontan los gestores de flota, y el uso o la intención de uso de nuevas tecnologías -particularmente en turismos- decrece con respecto al año anterior y se iguala a los valores medios europeos. Las empresas están optando por un planteamiento más pragmático en electrificación, según el estudio. Modelos alternativos El 57% de las empresas españolas y europeas ya emplea modelos alternativos, ya sean híbridos, híbridos enchufables o eléctricos puros, en sus flotas de turismos. En los próximos tres años, el 71% de las compañías nacionales (16 puntos menos que en 2024) y el 75% de las continentales (2 puntos menos) estudia recurrir a este tipo de tecnologías, y la tendencia a la baja se extiende también a los vehículos comerciales ligeros. En nuestro país, el uso actual de nuevas energías en estos últimos baja del 13 al 8% en un año y la intención de uso a corto plazo, del 22 al 11%. El análisis por tecnologías muestra que el principal descenso en el uso o intención de uso en España se concentra en los modelos híbridos (del 63% al 49% este año), que se mantienen sin embargo como la opción más utilizada en la actualidad. La previsión de las empresas para los próximos tres años es que el 20% de sus flotas esté compuesta por modelos 100% eléctricos, tanto aquí como en Europa. En cuanto a los vehículos comerciales, un 10% prevé recurrir a eléctricos antes de 2028 (12% en Europa y 6% en España), una intención que ha descendido ligeramente en el continente en comparación con la pasada edición del estudio. Las razones para inclinarse por soluciones alternativas en las flotas son muy diversas. En turismos, las firmas españolas priorizan las razones prácticas: reputación (29%), posibilidad de circular por Zonas de Bajas Emisiones (27%) y anticipación de futuras políticas (26%); detrás quedan las razones de índole ambiental (24%), que son las más valoradas en Europa (36%), y el ahorro de combustible, mencionado por el 32% de los entrevistados. Las principales barreras para los vehículos eléctricos, lo mismo en Europa que en España, siguen siendo la percepción de infraestructura de recarga insuficiente, tanto de puntos de carga públicos como en las oficinas, y el mayor precio de compra. Por este motivo, las empresas se muestran partidarias de desarrollar soluciones propias: el 91% está estableciendo, o se dispone a hacerlo, puntos de carga en sus recintos; el 54% ya ha instalado, o instalará en el plazo de 12 meses, cargadores en sus instalaciones y el 43% apoya o apoyará económicamente la colocación de cargadores domésticos para conductores de coche de empresa. El estudio pone de manifiesto que el principal reto de los gestores de flota estriba en conseguir que los empleados conduzcan mejor y más seguro, asunto que escala de la tercera a la primera posición de sus preocupaciones, adelantando a la electrificación y al control de costes. La formación en conducción eficiente y segura es el servicio adicional de movilidad más demandado y el que más crece respecto al año anterior, al acumular 12 puntos porcentuales de subida en los dos últimos ejercicios. Este interés puede estar relacionado con que la tasa de accidentalidad anual de los usuarios de vehículos corporativos (al menos un accidente o roce en 2024) se sitúa en el 19% y se incrementa un punto respecto al año previo. En cuanto a la creciente influencia de los empleados en el proceso de toma de decisiones de los actores clave en la movilidad corporativa, se señala que sus expectativas de flexibilidad y los beneficios que reciben como fórmula para atraer y fidelizar talento, así como el peso de la movilidad de todos los trabajadores en la huella de carbono de la empresa, se convierten en “aceleradores de la seguridad, sostenibilidad y competitividad empresarial”, detalla el estudio.

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