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Vaya, vaya…, y Renault se fue a la playa: la saga de los Rodéo

Y el 15 de mayo de 1968, víspera de que Citroën presente el Mehari, Renault desvela el 4 Plein Air, una variante playera del 4 L realizada por Sinpar. Sinpar es una antigua empresa gala que, tras fabricar automóviles entre 1907 y 1914, renace en 1946, para producir cabrestantes, cajas de transferencia y transmisiones 4x4, primero para camiones y luego para turismos, con Renault como socio. Renault absorbería esta empresa en 1975 a través de Saviem y desaparecería en 1980. El Plein Air se basa en el R4, del que conserva la parte delantera hasta el parabrisas, desaparecen techo (sustituido por una capota de lona) y puertas, y el portón trasero está dividido en dos. Para recuperar la rigidez perdida por la ausencia de techo, los paneles laterales son reforzados. El motor era el de 845 cc, de 27 CV, acoplado a la caja de cambios sincronizada de cuatro velocidades que montaba el 4 L Parisienne; así como los embellecedores y parachoques cromados de este. Además de Francia, el 4 Plein Air se pone a la venta en mercados tan diferentes como Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Estados Unidos y Canadá: una veintena de unidades del Plein Air se utilizaron como vehículo de servicio en la Feria Mundial de Montreal de 1968. Pero el coche, al contrario que su rival el Citroën Méhari, no se vende bien (costaba un 15% más …) y, tras menos de seiscientas unidades, se decide el cese de producción y su sustitución por el Rodéo, que llega en abril de 1970. Renault se había dado pronto cuenta que el 4 Plein Air no funcionaba comercialmente hablando. Así había buscado otro colaborador que capaz de entender mejor el concepto de «coche de playa». La respuesta la encontró en A.C.L (Atelier de Construction du Livradrois). Esta firma, creada en 1958, por Raoul Teilhol, se había especializado en la fibra de vidrio y ya ofrecía vehículos utilitarios fabricados con ella, incluyendo la famosa «Estafette Teilhol» de techo sobreelevado propuesta en el catálogo de Renault. La propuesta de Teilhol es el Rodéo, una interpretación del Méhari. Tanto en concepto como en aspecto, la inspiración en el Citroën es evidente. Parte de la plataforma del Renault 4, en concreto de la furgoneta 4 F, vestida con una carrocería en fibra de vidrio. En cuanto al motor, se ha montado el del Renault 6, de 845 cc pero rebajado a 27 CV, para favorecer una conducción a bajas revoluciones. Lanzado en abril de 1970, el Renault Rodéo está disponible en cuatro versiones, desde un sencillo vehículo de trabajo hasta un coche de ocio con un asiento trasero corrido para disfrutar en familia o con los amigos. El Renault Rodéo evolucionó poco a poco. Las bisagras de las puertas se ocultaron bajo la carrocería y en 1971, se equipó con parachoques metálicos más resistentes que los de plástico. En 1972, Renault incrementa la gama con el Rodéo 6. Hay cambios estéticos y de mecánica frente al primer Rodeo, que es rebautizado como Rodéo 4. El «Seis» se distingue por un frontal diferente que, en 1979, es totalmente rediseñado para incorporar las ópticas del Renault 14 y adoptar una parte posterior inspirada en el Matra Simca Rancho. Además, monta el motor 1108 cc del R6 TL (de ahí su nombre): se trata de ganar usuarios ofreciendo mejores prestaciones que el Citroën Méhari y su bicilíndrico de 602 cc. Sus ópticas traseras del R4 se cambiaron por las del Estafette, que a su vez se reemplazaron por las del R4 F6 en 1979. Pero tanto el Rodéo 4 como el 6 no logran competir con el Mehari y Teilhol (que ha cambiado el nombre de la empresa, A.C.L, por el suyo propio), decide replantear totalmente su propuesta: nace así el Rodéo 5, que sustituye a sus antecesores en el mes de julio de 1981. Si bien sigue utilizando la plataforma del R 4, Teilhol se ha replanteado el proceso de producción para reducir el precio final del coche que, además, cambia totalmente de imagen. Un «arco-caja», atornillado a la plataforma, soporta los paneles en poliéster de la carrocería y mejora de forma notable la rigidez del conjunto. Con su arco antivuelco visible en color mate a juego con los parachoques, pintados en la masa, la estética es mucho más moderna, menos rústica. Hay dos configuraciones posibles: «Quatre Saisons», enteramente cerrada, y «Plein Air», sin puertas ni cristales laterales. En ambos casos, se dispone de un techo de lona que podía dejar completamente al descubierto todo el habitáculo. En cuanto al color, hay un tema muy curioso. Cada año, el Rodéo ofrece un solo color: en 1982, el naranja; en 1983, luce un verde lima; en 1985, amarillo ocre; y en 1986, marfil. El motor es el cuatro cilindros Cleón 1.108 cc y 34 CV del R4 GTL, asociado a un cambio de cuatro velocidades, que mueve con soltura los poco más de 720 kilos que pesa el coche ¡benditos tiempos! Al contario que sus antecesores los Rodéo 4 y 6 o el mismo Citroën Mehari, el Rodéo 5 era más que un coche de playa, era un modelo útil, práctico, en todas las épocas del año y lugares. Pero las expectativas de ventas nunca se cumplieron. En 1984, se intentó ampliar la gama con dos series especiales: el Rodéo «Hoggar» y el Rodéo «Sologne», para atraer a nuevos usuarios. Sin embargo, los tiempos habían cambiado. El mercado de coches de playa estaba en declive; incluso las ventas del Citroën Méhari disminuyeron drásticamente desde principios de los años ochenta. Y el Rodéo 5 dejó la escena comercial en 1986. Otras ideas, normas de seguridad cada vez más rígidas, más restricciones…, los coches nacidos en un espíritu de libertad, en medio del «prohibido prohibir», de «la imaginación al poder», ya no están bien vistos… Pero nada ni nadie nos impedirá disfrutar al volante de un clásico Renault Rodeo, de un superviviente de los sesenta mil producidos. Y al aire azotará nuestro rostro mientras la suave voz de François Hardy acariciará nuestros oídos… «Tous les garçons et les filles de mon âge, savent bien ce que c'est qu'être heureux», si, todos los chicos y las chicas de mi edad, saben bien lo que es ser feliz …

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