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Rojo, verde, amarillo, blanco: el significado que tienen las señales de colores en las rutas de senderismo

Rojo, verde, amarillo, blanco: el significado que tienen las señales de colores en las rutas de senderismo
Se trata de un sistema de colores que sirve para orientar a los senderistas y que indica las peculiaridades y los peligros de la montaña a las personas aficionadas a realizar este tipo de rutasCamino Lebaniego en Cantabria: etapas, mapas y consejos para hacerlo en verano Las marcas de pintura de diferentes colores son, hoy en día, las señales más universales en el mundo del senderismo. Trazadas en postes, en el tronco de los árboles, sobre piedras o directamente en el suelo, forman parte de la red de senderos locales y nacionales e informan de las características del sendero que comienza a partir de ellas o que se está siguiendo. Pero no solo informan, ya que en la montaña existen terrenos complicados en los que es posible desorientarse y quedarse sin cobertura o sin recursos tecnológicos, por lo que este tipo de señales actúan como indicadores del camino a seguir a la vieja usanza. Para poder utilizarlas como guía en una situación complicada o simplemente para ser capaz de seguirlas en una ruta en función del objetivo de cada uno, es recomendable saber interpretarlas, ya que su significado varía en función de su color, su forma y sus combinaciones. Colores, formas y combinación de señales Los colores de las marcas con las que los senderistas se orientan en el monte son el rojo, el verde, el amarillo y el blanco. El blanco es el color principal y acompaña al resto, unido de dos líneas horizontales, adquiriendo un significado distinto con cada uno de ellos. El significado de cada forma con su correspondiente color. En primer lugar, las rayas blancas y rojas se emplean para señalizar senderos de gran recorrido (GR), de más de 50 kilómetros de distancia, por lo que requieren más de una jornada para completarlos. En segundo lugar, la señal formada por rayas blancas y amarillas corresponde a senderos de pequeño recorrido (PR) y son ideales para rutas realizables en un solo día, que tengan una distancia de 50 kilómetros o menos. Asimismo, la combinación del color blanco y verde en un árbol, por ejemplo, significa que el sendero es local (SL), con un recorrido inferior a 10 kilómetros, por lo que son perfectos para una excursión corta o circular. Cada tono se combina con el blanco, pero dichas señales no solo indican la continuidad del sendero, pues existen los mismos colores en diferentes formas. Por ejemplo, los cambios de dirección se indican mediante la unión de dos rayas verticales que indican hacia dónde continúa el camino en función del extremo hacia el que estén inclinadas. Otro de los signos con el que los y las senderistas se suelen topar, este más sencillo de interpretar, es una “X”, y quiere decir que la dirección es equivocada, por lo que se recomienda dar media vuelta y encontrar la señal que guiará al camino correcto. Tres de las rutas más bonitas de España Río Irati y sus riberas tapizadas de bosques milenarios. El senderismo ofrece una oportunidad para conectar con la naturaleza y estos discretos símbolos no solo indican el camino a seguir, sino que también reflejan la tradición montañera, y qué mejor forma de ponerlo en práctica que seleccionando alguna de estas rutas emblemáticas que combinan paisaje, historia y aventura. Entre ellas destaca la Selva de Irati, en el Pirineo navarro. Se trata de uno de los bosques de hayas y abetos mejor conservados en Europa, que cuenta con una ruta circular de unos 10 kilómetros y, concretamente en otoño, tiene un atractivo especial gracias a que las hojas de sus árboles tiñen el bosque de un marrón rojizo. Por otro lado, la ruta del Cares, conocida como la “Garganta Divina”, consta de 12 kilómetros (24 en total entre la ida y la vuelta) y es una de las más emblemáticas de los Picos de Europa. Une las localidades de Poncebos (Asturias) y Caín (León) atravesando un desfiladero tallado en roca caliza. Un recorrido que atraviesa un entorno natural entre precipicios. Asimismo, conocida como el “Olimpo Celta”, la ruta circular del Monte Pindo, situado en Galicia, de nueve kilómetros y alrededor de cuatro horas de duración, ofrece desde su cima unas privilegiadas vistas del Atlántico, el conocido cabo Finisterre y las Islas Lobeiras, mientras se avanza entre grandes rocas y vestigios arqueológicos.

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