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El parque natural de Cantabria que cuenta con el conjunto de humedales más importante del norte

El parque natural de Cantabria que cuenta con el conjunto de humedales más importante del norte
Un territorio que combina ecosistemas costeros, dunas, estuarios y marismas, ofreciendo hábitats para numerosas aves acuáticas y patrimonio histórico para quienes lo exploranEl pueblo de Cantabria que se asienta sobre una península y combina playas, ría y patrimonio medieval El Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel es un espacio natural protegido situado en la costa oriental de Cantabria. Con una extensión de 6.678 hectáreas, abarca los municipios de Ampuero, Argoños, Arnuero, Bárcena de Cicero, Colindres, Escalante, Laredo, Limpias, Noja, Santoña y Voto. Este territorio combina marismas, estuarios, dunas y praderas salinas, ofreciendo un mosaico de hábitats que sustentan una gran diversidad biológica y cumplen funciones ecológicas esenciales para el equilibrio ambiental de la región. La riqueza natural del parque no solo se aprecia en su paisaje, sino también en su fauna. Este conjunto de humedales es el de mayor relevancia en el norte de España para las aves acuáticas, con presencia de hasta 130 especies distintas, convirtiéndolo en un destino privilegiado para la observación de aves. Durante los periodos migratorios, numerosas especies hacen parada en estas marismas, usando sus recursos para descansar y alimentarse antes de continuar su travesía por Europa y África. La protección de este espacio ha sido progresiva. Declarado Reserva Natural en 1992, fue reclasificado como Parque Natural en 2006 y se incorporó a la Red Natura 2000 mediante las figuras de Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Zona de Especial Conservación (ZEC). Estas designaciones garantizan la conservación de sus hábitats y especies, a la vez que promueven un uso sostenible del entorno. Biodiversidad y conservación El parque alberga una flora y fauna diversa que se distribuye según los distintos microhábitats. Las marismas están dominadas por vegetación de juncos y carrizos, mientras que las dunas y playas sostienen especies adaptadas a condiciones costeras. Esta variedad de ecosistemas facilita el desarrollo de una rica comunidad de aves acuáticas, tanto residentes como migratorias, entre las que se destacan el ánade real, la cerceta común, el archibebe común, la garza real y la focha moruna. La presencia de tantas especies distintas convierte al parque en un lugar de referencia para la observación y estudio de la avifauna. La gestión del parque se basa en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), aprobado en 1997, que establece directrices para la conservación de hábitats y especies, así como para el uso responsable del espacio. Las autoridades colaboran con organizaciones locales y ecologistas para reducir amenazas como la contaminación, la urbanización descontrolada y los impactos del turismo masivo, asegurando la preservación de los valores naturales del territorio. Más allá de su riqueza natural, el parque también conserva diversos molinos de mareas que antiguamente utilizaban la energía creada por el desplazamiento del agua para moler grano. Estas construcciones históricas representan la interacción sostenible entre las comunidades locales y el entorno, integrando la herencia cultural con la conservación de los ecosistemas y ofreciendo un valor adicional a la visita educativa del espacio. Turismo y accesibilidad El parque cuenta con diversas infraestructuras que permiten a los visitantes conocer sus valores naturales sin afectar la integridad del entorno. Existen rutas de senderismo y pasarelas de madera que facilitan el acceso a las marismas y los estuarios, así como miradores estratégicamente ubicados para la observación de aves. Los centros de información ambiental ofrecen datos sobre flora, fauna y geología, contribuyendo a un enfoque educativo y respetuoso con el medio ambiente. La proximidad de los municipios de Santoña, Noja, Argoños y Laredo permite combinar la visita al parque con actividades culturales y gastronómicas locales, sin necesidad de desplazarse grandes distancias. Las playas, dunas y estuarios del parque ofrecen espacios para la observación de la naturaleza, fotografía y aprendizaje sobre los ecosistemas húmedos. La planificación del turismo en la zona prioriza la sostenibilidad y la protección de los recursos naturales, equilibrando la afluencia de visitantes con la conservación de los hábitats. El parque mantiene un atractivo constante durante todo el año. Aunque los periodos migratorios de aves, en primavera y otoño, representan los momentos de mayor actividad, incluso en invierno y verano los estuarios y marismas presentan un paisaje vivo, con especies residentes y ciclos naturales que se desarrollan con normalidad. La diversidad de entornos y la accesibilidad controlada permiten que investigadores, turistas y vecinos locales disfruten del parque sin comprometer su integridad. En conjunto, el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel constituye un ejemplo de conservación y gestión de humedales en el norte de España. Su relevancia ecológica, su biodiversidad y su accesibilidad planificada lo sitúan como un espacio de referencia para estudios ambientales y turismo sostenible, manteniendo un equilibrio entre el uso humano y la protección de los ecosistemas.

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