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Esta ruta del pirineo aragonés cuenta con un impresionante recorrido entre cascadas

Esta ruta del pirineo aragonés cuenta con un impresionante recorrido entre cascadas
Un itinerario circular accesible permite descubrir patrimonio histórico, pequeños saltos de agua y bosques de ribera, combinando naturaleza y cultura en el corazón del Cañón de AñiscloEsta maravilla de la naturaleza en Castilla y León tiene paredes de hasta 100 metros y es perfecta para hacer senderismo El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, reúne diferentes rutas señalizadas para el visitante. Una de las más accesibles y conocidas es la llamada Ruta del Agua, situada en el sector de Añisclo, en el entorno del río Aso. Este recorrido circular de corta duración combina elementos naturales —cascadas y bosques de ribera— con puntos de interés histórico y cultural, como el puente de San Úrbez y la ermita del mismo nombre. La Ruta del Agua comienza en el área de aparcamiento de San Úrbez, en el acceso principal al cañón desde Escalona, y permite en menos de una hora de caminata adentrarse en un paisaje de singular valor. Se trata de un itinerario señalizado que utiliza parte de senderos de gran recorrido, como el GR-15 y su conexión con el GR-11, y que ha sido diseñado para ofrecer una experiencia sencilla y adecuada para todo tipo de públicos. Su trazado se caracteriza por transitar en paralelo al curso del río Aso, un afluente del Bellós, cuyas aguas han modelado este entorno kárstico. La sencillez del circuito lo convierte en una opción habitual para principiantes o excursionistas con poco tiempo disponible. Además de los atractivos naturales, el camino incluye espacios de valor etnográfico y religioso, como los restos de un antiguo molino y la ermita rupestre de San Úrbez. La combinación de cascadas, patrimonio cultural y accesibilidad refuerza el interés de esta ruta como propuesta de visita dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Acceso y trazado de la ruta El inicio de la Ruta del Agua se localiza en el aparcamiento de San Úrbez, al que se llega desde Escalona. Este acceso atraviesa el desfiladero de las Cambras, un tramo estrecho que se regula en determinadas épocas del año para garantizar la seguridad del tráfico. Durante los meses de verano y Semana Santa, suele habilitarse en un único sentido, por lo que es necesario tener en cuenta las restricciones vigentes. En momentos de cierre o saturación, los vehículos pueden estacionar en el área de La Tella, situada unos kilómetros antes, y continuar a pie hasta el inicio de la ruta. El recorrido cruza el puente románico de San Úrbez, una construcción de origen medieval, reformada en el siglo XVIII, que salva el cauce del río Bellós. Desde este punto el camino conduce directamente hacia la ermita de San Úrbez, excavada bajo un gran bloque rocoso. Este templo, declarado Bien de Interés Cultural, fue levantado en memoria del santo que habitó en la zona en el siglo VIII. Su emplazamiento, en una cavidad natural, la convierte en uno de los lugares más visitados del cañón, aunque el acceso al interior se mantiene restringido. Ermita de San Urbez. Tras la ermita, el sendero continúa siguiendo el curso del río Aso. En este tramo se observan varias cascadas formadas por el desnivel del terreno y por el caudal que desciende desde las laderas del Monte Perdido. El entorno se caracteriza por una vegetación de ribera con especies de influencia atlántica que contrastan con la roca caliza del cañón. A lo largo del camino también se localizan restos de un molino harinero, que testimonian el aprovechamiento histórico de los recursos hidráulicos de la zona. La parte final de la ruta se dirige hacia la zona de Cumaz, donde el valle se abre en un espacio más amplio tras la estrechez inicial. Desde allí, el itinerario regresa al punto de inicio cerrando un circuito circular de aproximadamente 45 minutos de duración. El sendero está clasificado como fácil y, pese a la baja exigencia física, se recomienda utilizar calzado adecuado debido a la humedad de ciertos tramos próximos al agua. Contexto ambiental y valor patrimonial El Cañón de Añisclo constituye uno de los cuatro sectores principales del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, junto a los valles de Ordesa, Pineta y Escuaín. Su formación responde a la erosión fluvial sobre materiales calcáreos, creando un valle encajado de más de 10 kilómetros de longitud, surcado por el río Bellós y sus afluentes. Dentro de este entorno, el río Aso alimenta una sucesión de cascadas que se pueden contemplar en la Ruta del Agua. La ermita de San Úrbez es uno de los elementos culturales de mayor relevancia en el recorrido. Según la tradición, el santo vivió como ermitaño en estas cuevas durante el siglo VIII. La construcción, que conserva un aspecto sencillo adaptado al abrigo rocoso, forma parte de los bienes catalogados del patrimonio aragonés. Su localización refuerza el vínculo histórico entre las comunidades humanas y el medio natural de este sector del Sobrarbe. El puente de San Úrbez, que sirve como acceso al itinerario, constituye otro elemento patrimonial reseñable. Levantado en origen durante la Edad Media y restaurado en el siglo XVIII, su arco de piedra sobre el río Bellós es uno de los puntos más fotografiados de Añisclo. Este paso no solo facilita la ruta actual, sino que es testimonio de la importancia histórica de las comunicaciones entre los pueblos del valle. En términos de gestión, la Ruta del Agua se encuentra señalizada y forma parte de los itinerarios recomendados oficialmente por el Parque Nacional. La reapertura de la carretera HU-631 ha facilitado de nuevo su acceso tras varios meses de cierre invernal. Asimismo, la web del parque ofrece información actualizada sobre condiciones de acceso, normativa y posibles restricciones, con el objetivo de compatibilizar la afluencia de visitantes con la conservación de los ecosistemas del entorno.

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