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La playa interior de Jaén donde puedes nadar, alquilar kayaks y hacer picnic entre pinos

En pleno corazón de Sierra Morena, Jaén guarda un secreto que sorprende a quien lo descubre por primera vez: un lugar donde el agua dulce se abre paso entre pinares y bosques para ofrecer la experiencia más parecida a tener una playa en el interior. El reflejo del sol sobre la lámina azulada y la brisa que refresca el ambiente componen un escenario perfecto para olvidarse del calor, sumergirse en la naturaleza y disfrutar de la tranquilidad. Lo primero que llama la atención es la orilla, distinta a la arena fina de las costas andaluzas, pero igualmente acogedora. Aquí el suelo es de pizarra natural , un guiño al carácter minero de la comarca, que da forma a lo que los visitantes llaman la playa del Tamujoso . Es el lugar ideal para zambullirse en las aguas tranquilas o simplemente dejar pasar las horas en compañía de un buen picnic bajo la sombra de los eucaliptos y pinos que rodean el embalse. Pero el encanto de esta playa de interior no se limita al baño. El agua se convierte en una invitación constante a la aventura. Una de las experiencias más demandadas es la de recorrer el pantano en kayak o piragua . Se organizan rutas guiadas que, además de ser seguras y aptas para casi todas las edades, permiten deslizarse por aguas serenas hasta rincones imposibles de contemplar desde tierra firme. Muchas de estas excursiones llegan incluso a las ruinas del yacimiento de Peñalosa , un asentamiento de la Edad del Bronce que emerge junto a la orilla y que, a pesar de tener más de cuatro mil años de historia, sigue mostrando la huella de sus muros en piedra. Navegar hasta allí es como unir el deporte al viaje en el tiempo. Los más pacientes encuentran en la pesca otro aliciente. Carpas, barbos, black bass o bogardillas -esta última una especie endémica- convierten las aguas en un terreno de juego para los aficionados a pasar horas con la caña en la mano. Y para quienes prefieren mantener los pies en tierra, los alrededores ofrecen rutas de senderismo que atraviesan paisajes de dehesa y olivar, o largas sendas circulares de más de veinte kilómetros que permiten bordear el embalse con la posibilidad, nada remota, de avistar ciervos, muflones, jabalíes e incluso aves tan majestuosas como el águila imperial o el buitre negro. La oferta de actividades no se queda ahí. También es posible recorrer el embalse en embarcaciones a motor , una opción cómoda para quienes desean disfrutar del paisaje sin remar. Y siempre queda la alternativa más sencilla: preparar una cesta, buscar un rincón tranquilo y dejar que el día transcurra entre chapuzones y sobremesas largas, con el rumor del agua de fondo. Este oasis del interior jiennense no es otro que el embalse del Rumblar , en Baños de la Encina, un espacio que desde hace décadas abastece de agua a la comarca pero que, sobre todo en los últimos años, se ha convertido en un punto de encuentro para quienes buscan un plan distinto sin necesidad de ir a la costa. Aquí, la naturaleza mediterránea se mezcla con la posibilidad de nadar, remar, caminar o simplemente descansar. Un lugar que sorprende porque parece sacado de otro territorio, pero que está mucho más cerca de lo que imaginas: la playa interior de Jaén que invita a disfrutar del verano de otra manera. Pero este rincón no es más que una muestra de los muchos tesoros naturales que guarda la provincia, un destino pensado para quienes disfrutan perdiéndose en la naturaleza.

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