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Senderismo y chapuzones: cuatro rutas circulares por España que te permitirán refrescarte en plena escapada

Desde piscinas naturales en cañones hasta cascadas que caen en forma de velo sobre charcas secretas, estos enclaves naturales guardan tesoros que invitan a ponerse las botas de montaña y a guardar el bañador en la mochilaEsta ruta del pirineo aragonés cuenta con un impresionante recorrido entre cascadas El verano en España no solo es sinónimo de playas abarrotadas, sombrillas y helados. Para quienes prefieren la tranquilidad de la montaña, la naturaleza salvaje y las aguas cristalinas lejos de la costa, existe un plan perfecto y ese es combinar senderismo con un buen baño en ríos, pozas o lagunas escondidas. Y lo mejor es que no hace falta elegir entre caminar o darse un chapuzón, porque hay rutas circulares que permiten disfrutar de ambas cosas en un mismo recorrido. Estas sendas no solo ofrecen ejercicio físico y paisajes espectaculares, sino también la oportunidad de refrescarse en esos mismos enclaves. Desde piscinas naturales en cañones hasta cascadas que caen en forma de velo sobre charcas secretas, España guarda tesoros que invitan a ponerse las botas de montaña y a guardar el bañador en la mochila. A continuación, te proponemos cuatro rutas circulares por distintas regiones del país que combinan lo mejor del senderismo con lo más apetecible del verano: un chapuzón en aguas puras y frías al final del trayecto, o incluso a mitad de camino. Las Chorreras del Cabriel (Cuenca) Las Chorreras del Cabriel, naturaleza entre cascadas turquesas En plena provincia de Cuenca, dentro del Parque Natural de las Hoces del Cabriel, se encuentra uno de los parajes fluviales más espectaculares de la península: las Chorreras del Cabriel. Este conjunto de cascadas, cuevas, toboganes naturales y pozas de color turquesa constituye un auténtico parque acuático esculpido por la naturaleza. El Monumento Natural de las Chorreras del Cabriel, situado entre Enguídanos y Víllora, fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO el año 2019 y constituye uno de los enclaves geológicos más valiosos de Europa. La ruta circular parte desde el pueblo de Víllora y tiene unos siete kilómetros de longitud, con un desnivel moderado que permite realizarla en unas cuatro horas a paso tranquilo. Lo ideal es recorrerla en verano o principios de otoño, cuando las temperaturas invitan a bañarse y el caudal todavía permite disfrutar del entorno sin excesos. Partiendo desde Víllora, debes tomar la carretera CM-2109 en dirección a Cardenete. Aproximadamente a 800 metros encontrarás un desvío a la izquierda y tendrás que dejar la carretera y continuar por un camino público durante unos cinco kilómetros. Al final llegarás a un aparcamiento habilitado en la parte superior de las Chorreras del Cabriel. Desde este punto de acceso, la visita al monumento natural se realiza siguiendo el sendero PR-CU 53. Es aconsejable llevar calzado adecuado, ya que el terreno presenta irregularidades y puede ser resbaladizo en ciertos tramos. Como en cualquier actividad al aire libre, conviene tener en cuenta los posibles riesgos y valorar tanto la edad como la condición física de cada visitante. El lugar está regulado y conviene consultar antes la normativa vigente, pues durante los meses de más afluencia el acceso al baño puede restringirse para preservar este ecosistema único. Aun así, incluso sin sumergirse, la ruta merece la pena por la belleza del entorno y formaciones geológicas. El Charco Azul de Chulilla (Valencia) El Charco Azul de Chulilla, entre cañones y pasarelas A menos de una hora de Valencia capital se encuentra la localidad de Chulilla, conocida por sus espectaculares cañones excavados por el río Turia. La ruta de los Calderones y el Charco Azul es uno de los recorridos más emblemáticos de la zona. Se trata de un itinerario circular de unos cuatro kilómetros que combina puentes colgantes, pasarelas de madera y sendas junto al río. El recorrido comienza en la Plaza de la Baronía, corazón del casco antiguo de Chulilla y lugar que recuerda a la antigua baronía fundada en 1274. Al dejar atrás las estrechas calles del municipio, el paisaje cambia por completo. Frente al visitante aparece el imponente Cañón del Turia, con sus altas paredes verticales moldeadas por la erosión del río. En esta zona se concentran numerosas vías de escalada, lo que convierte a Chulilla en uno de los destinos más destacados de la Comunidad Valenciana para los amantes de este deporte. Siguiendo el curso del cañón se llega al Charco Azul, un amplio remanso del Turia que sorprende por la calma de sus aguas y el entorno natural que lo rodea. En sus inmediaciones todavía se conservan unas antiguas pasarelas fijadas a la roca. Aunque hoy permanecen deterioradas y cerradas al público, constituyen un vestigio curioso de épocas pasadas; es importante no acercarse ni intentar cruzarlas por motivos de seguridad. El camino de regreso ofrece nuevas perspectivas del entorno. A lo largo del recorrido de vuelta, se atraviesan pequeños parajes fluviales donde es posible descansar o contemplar el paisaje, como La Peña La Judía, el Remanso de las Mulas o la zona de Las Canales. Desde aquí se distingue la Cueva del Gollisno y, sobre ella, el barranco que conduce a la conocida Cueva del Tesoro. La Laguna y la Cascada de Sotillo (Zamora) El Lago de Sanabria es el mayor lago glaciar de la península ibérica En el Parque Natural del Lago de Sanabria y alrededores, en la provincia de Zamora, encontramos un itinerario que combina lagunas de origen glaciar con cascadas de montaña. La ruta parte del pueblo de Sotillo de Sanabria hasta llegar a la Laguna, situada a 1.700 metros de altitud, y desciende en forma de circuito hasta la Cascada de Sotillo. El recorrido, de unos 14 kilómetros, es exigente en algunos tramos debido al desnivel acumulado, pero las vistas hacen olvidar el esfuerzo. Los prados de altura y la fauna salvaje —no es raro ver corzos, zorros o incluso caballos pastando en libertad— acompañan al excursionista durante toda la jornada. El gran momento llega cuando aparece ante los ojos la Cascada de Sotillo, que se desploma sobre una poza rodeada de vegetación generando saltos de agua de hasta 20 metros. En verano, su caudal disminuye lo suficiente como para permitir un baño relativamente seguro, siempre con precaución porque las rocas pueden resbalar. La Garganta de los Infiernos (Cáceres) La Garganta de los Infiernos, el espectáculo natural del Valle del Jerte El nombre puede sonar intimidante, pero la Garganta de los Infiernos, en pleno Valle del Jerte, es uno de los parajes más bellos y accesibles para practicar senderismo en Extremadura. El área es famosa por Los Pilones, que se trata de una sucesión de marmitas de gigante pulidas por el agua que forman cascadas y piscinas naturales de lo más fotogénicas. La ruta, de unos 16 kilómetros, parte del centro de Jerte y pronto conduce al excursionista entre fincas de cerezos y bosques de castaños hasta alcanzar el Collado de las Losas, punto donde se cruza con el histórico camino del emperador Carlos V. Desde allí, el sendero desciende hacia el Puente Nuevo, un bello puente de piedra, y continúa por la otra orilla del río para adentrarse en parajes de gran valor natural como el Charco Bonito, una poza espectacular escondida entre gargantas. El tramo final lleva hasta los famosos Pilones, el enclave más conocido de la reserva. Tras cruzar un puente de madera y ascender hasta el Mirador del Chorrero de la Virgen, la ruta ofrece una última panorámica antes de regresar a Jerte, completando así un recorrido circular lleno de contrastes y rincones inolvidables. No tiene gran dificultad técnica, aunque el calor en verano obliga a llevar abundante agua y protegerse del sol. Consejos prácticos para disfrutar de estas rutas Antes de emprender cualquier ruta de senderismo es importante tener presentes algunas pautas que ayudan a disfrutar más del recorrido y a evitar contratiempos. La montaña y los espacios naturales ofrecen paisajes únicos, pero también implican ciertos riesgos que conviene prever con antelación. Una buena preparación marcará la diferencia entre una salida agradable y una experiencia complicada. Equipamiento: es altamente recomendable llevar calzado de senderismo con buena suela antideslizante, bañador, toalla de microfibra y una bolsa estanca para proteger dispositivos electrónicos. Seguridad: no se debe saltar desde las rocas sin conocer la profundidad al igual que se aconseja evitar zonas resbaladizas y respetar las indicaciones de los carteles. Respeto al entorno: al tratarse de espacios protegidos, no está permitido dejar basura, encender fuego ni utilizar jabones o cremas en las pozas. Mejor época: aunque la tentación es visitarlos en pleno verano, algunas de estas rutas merecen especialmente la pena en primavera o ahora con la llegada del otoño, cuando los ríos y la vegetación está en su máximo esplendor sin el calor abrasador del verano.

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