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El pequeño pueblo polaco que por su bella arquitectura es conocido como "la pequeña Praga"

El pequeño pueblo polaco que por su bella arquitectura es conocido como "la pequeña Praga"
Visitar Kłodzko es descubrir una de las ciudades más hermosas de Polonia, con numerosos alicientes históricos repartidos entre sus callejuelas, su ayuntamiento o la gran fortaleza de la ciudadCracovia, la ciudad que los polacos llaman “su Barcelona particular”El ADN delata una historia alternativa: los Piast, ¿un linaje extranjero en la Polonia medieval? Es una de las ciudades más hermosas de Polonia, situada en su región fronteriza con la República Checa, al sudoeste del territorio. Es la capital de su provincia homónima y se ubica en un hermoso valle. Para muchos, es una pequeña ciudad donde se respira tranquilidad, evocando la atmósfera del pueblo que fue antaño. Forma parte de la Baja Silesia, una región con una rica historia y paisajes pintorescos. Y tiene tantos atractivos turísticos para quien se acerque a conocerla que en ocasiones se la ha calificado como “la pequeña Praga”, una amable comparación con la capital checa que, de hecho, está situada a apenas 200 kilómetros, por lo que es posible visitar ambas localidades en un mismo viaje. Se llama Kłodzko y, con más de dos mil años de historia, ha visto pasar a numerosos reinos e imperios de Europa central, incluyendo bohemios, austriacos, prusianos y alemanes. A pesar de los conflictos que han moldeado su destino, como las guerras napoleónicas, la ciudad ha demostrado una notable resistencia, logrando escapar de la destrucción durante la Segunda Guerra Mundial y de la inundación del milenio de 1997. Sus calles empedradas y las llamativas fachadas de sus casas parecen contar una historia en cada rincón, haciendo de un paseo por el casco antiguo una experiencia similar a la de un museo vivo. Un auténtico regalo para los sentidos de cualquier viajero agradecido. El ayuntamiento de la ciudad, por ejemplo, es todo un valioso monumento y una de las sedes municipales más interesantes de Polonia. Aunque su fecha exacta de inicio de construcción es desconocida, se sabe que una primera edificación existía ya en la primera mitad del siglo XIV en la plaza del mercado, con registros de un incendio en 1366 y su posterior reconstrucción finalizada en 1400. Este edificio medieval albergaba puestos de panaderos, pañeros y zapateros en la planta baja, y la magistratura de la ciudad en el piso superior. Tras otro incendio en 1744, la reconstrucción resultó en un alzado desarmonizado. La estructura actual es un edificio neorrenacentista, diseñado por el arquitecto alemán Ewald Berger y construido entre 1887 y 1890, después de otro incendio en 1886 del que solo salvó la torre medieval. Actualmente, el Ayuntamiento de Kłodzko, situado en el centro de la plaza Bolesława Chrobrego, alberga la sede del alcalde, el Consejo Municipal, departamentos del Ayuntamiento y la policía municipal. La planta baja contiene la Biblioteca Pública Provincial y Municipal, cafeterías, información turística y el estudio de Kłodzko de la radio polaca de Wrocław. La parte más antigua del edificio es la torre cuadrada medieval, que cuenta con una galería renacentista en el primer piso y una parte octogonal superior con casco y chapitel barrocos. El edificio de tres pisos se embellece con un reloj sostenido por una escultura de un león, símbolo del escudo de Kłodzko, que representa los lazos de la ciudad con Bohemia. En su interior, destacan el salón del Ayuntamiento con techo de madera y revestimiento neobarroco, una escalera representativa con vidrieras y la Sala del Consejo con pinturas murales. Vista aérea de la que es conocida como "la pequeña Praga" por sus innumerables atractivos turísticos Caminando cuesta arriba desde el centro se llega a la que es considerada la joya de la corona de Kłodzko: su fortaleza, también conocida como Twierdza Kłodzka. Esta imponente fortificación se ubica en la colina Góra Zamkowa. Construida en el siglo XIII y ampliada y reconstruida varias veces, su objetivo principal fue proteger la ciudad de Kłodzko de las constantes invasiones de imperios y potencias extranjeras como Bohemia, Prusia, Rusia, Austria y Alemania. El bastión, que comenzó a construirse en el siglo XVII, ha sido testigo de numerosas guerras, desde las napoleónicas hasta la Segunda Guerra Mundial. Una red de túneles La fortaleza ofrece vistas impresionantes de la ciudad y sus alrededores, y su interior cuenta con numerosas salas, pasillos, una capilla barroca y una torre de vigilancia. También alberga el Museo de la Fortaleza de Kłodzko y el Museo de la Historia Militar. Una de las experiencias más destacadas es aventurarse en su extensa red de túneles, excavados entre los siglos XIII y XVII con fines militares y económicos. Estos túneles son estrechos, húmedos y en algunos puntos solo tienen 80 centímetros de altura, lo que puede ser desafiante para quienes sufren de claustrofobia. Otro monumento significativo es el Puente de San Juan (Most św. Jana), un puente gótico que conecta el casco antiguo con el barrio de Wyspa Piasek sobre el río Nysa. Construido en el siglo XIII, ha sido reconstruido en varias ocasiones, con su estructura actual de 1910 diseñada en estilo Art Nouveau. Con unos 120 metros de largo y farolas de hierro forjado, el puente ofrece vistas impresionantes del río y es un lugar popular para fotografiar y pasear. Además de su belleza, tuvo una gran importancia histórica como punto de cruce estratégico durante la Segunda Guerra Mundial y se ha convertido en un símbolo de reconciliación entre Alemania y Polonia. La plaza central de la ciudad, el Rynek, es un espacio rectangular vibrante rodeado de edificios históricos, constituyendo el corazón de la vida pública de Kłodzko. Aquí se encuentran numerosos bares, restaurantes, cafeterías y mercados de artesanías, especialmente animados en verano. Otros edificios notables dignos de visitar son el Colegio de los Jesuitas, un impresionante edificio barroco del siglo XVII que fue un importante centro educativo y cultural; o la iglesia del Rosario (Kościół Różańcowy), una hermosa construcción barroca del siglo XVIII conocida por su impresionante fachada, su altar mayor dedicado a la Virgen María y sus capillas laterales ricamente decoradas. Es considerada la más importante de la ciudad. Este precioso y pequeño pueblo polaco ofrece una amplia gama de actividades y experiencias durante todo el año. Es conocido como “la tierra de la trucha”, y su plato regional típico es este pescado, cocinado con recetas familiares y siempre fresco. Las actividades veraniegas incluyen escalada, pesca, senderismo y ciclismo, mientras que en invierno se abren las pistas de esquí en Zieleniec, Jamrozowa Polana y Czarna Góra. La ciudad también es famosa por sus aguas termales, cuyas propiedades curativas ya se conocían en el siglo XIII, ofreciendo hoy establecimientos modernos con senderos naturales y fuentes iluminadas. Kłodzko es una ciudad pequeña y compacta, fácil de explorar, donde la gente es amable y sorprendentemente muchos hablan español. Se puede visitar en poco tiempo aunque dejará un buen recuerdo por todos sus encantos.

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