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El pequeño pueblo andaluz que muchos llaman la pequeña Sevilla

En Andalucía hay cientos de pueblos con encanto, pero hay uno en particular que llama la atención por varias razones. Se encuentra en la provincia de Sevilla, aunque está más cerca de Córdoba, y cuenta con una historia milenaria además de con un patrimonio monumental único. Hablamos de Écija , un municipio que muchos aún consideran un «pueblo», aunque por extensión y riqueza cultural podría pasar perfectamente por una ciudad. De hecho, son muchos los que la llaman «la pequeña Sevilla » por todo lo que ofrece. Lo primero que sorprende de Écija es su tamaño . Con casi 1.000 kilómetros cuadrados de superficie, es uno de los municipios más grandes de Andalucía, superando incluso a la ciudad de Nueva York en extensión. Aun así, sigue teniendo ese aire de localidad tranquila donde todo se vive a otro ritmo. Está situada en plena campiña sevillana, en el valle del río Genil, y es conocida por sus veranos intensos, ganándose el apodo de «la sartén de Andalucía» por ser uno de los lugares más calurosos del país. Pero más allá del calor o su gran tamaño, Écija es un destino que sorprende por la cantidad de historia y monumentos que concentra . Pasear por su casco antiguo es como hacer un recorrido por siglos de arquitectura, arte y cultura. Uno de los rasgos más reconocibles de Écija son sus torres. Once campanarios se alzan entre los tejados del centro histórico, lo que le ha valido el apodo de «la ciudad de las torres». Están repartidas por iglesias y conventos , y muchas de ellas fueron levantadas o reformadas durante el siglo XVIII, una época especialmente próspera para la localidad. Entre ellas destaca la torre de San Juan , con una decoración que combina ladrillo tallado, cerámica vidriada y colores que resaltan al sol. También llaman la atención las torres de las iglesias de San Gil y Santiago , cada una con sus peculiaridades: la primera se eleva hasta los 55 metros y se cree que se construyó sobre el antiguo alcázar de la ciudad; la segunda tiene un curioso reloj de sol en su cara oeste. La iglesia de Santa María , situada en una de las plazas principales, es otro punto de referencia. Fue reconstruida en el siglo XVIII tras el terremoto de Lisboa y frente a ella se levanta un monumento a la Virgen del Valle, patrona de Écija. No muy lejos, la iglesia de la Limpia Concepción sorprende por su interior luminoso y sus yeserías barrocas, mientras que la iglesia de la Santa Cruz, de origen mozárabe, es la más antigua de la localidad. Además de iglesias, Écija cuenta con una gran cantidad de palacios . Algunos de ellos son verdaderas joyas del barroco andaluz, como el Palacio de Benamejí , cuya fachada de mármol y patio porticado muestran el poder que alcanzaron las familias nobles que lo habitaron. Hoy en día, este edificio alberga el Museo Histórico Municipal, donde se pueden ver piezas de gran valor, como la escultura romana de la Amazona herida, prácticamente intacta y con restos de policromía original. Otro edificio emblemático es el Palacio de Peñaflor , conocido por tener el balcón más largo de España, con más de 50 metros. Su fachada curva, decorada con trampantojos, y la escalera interior con columnas toscanas son algunos de los detalles que lo hacen especial. También merece la pena visitar el Palacio de Valhermoso , de estilo renacentista, o el actual Palacio de Justicia , un edificio más reciente inspirado en el estilo regionalista sevillano y con guiños a la Alhambra en su decoración. El mejor plan para descubrir Écija es pasear sin prisa por sus calles y plazas. La Plaza de España , conocida como «El Salón», es el corazón de la ciudad. Está rodeada de bares con terrazas desde las que se pueden ver algunas de las famosas torres y, bajo el suelo, se han encontrado restos romanos y árabes que ahora están integrados en el entorno urbano. Muy cerca se encuentra la plazuela de Santa María , más tranquila y acogedora, ideal para sentarse a la sombra o tomar algo en una terraza. Y si te interesa conocer la gastronomía local, no puede faltar una visita a la Plaza de Abastos . El mercado, en funcionamiento desde el siglo XIX, sigue siendo un lugar donde se mezclan los aromas y sabores de la cocina ecijana. Aunque hoy en día es conocida por sus torres e iglesias barrocas, Écija tiene raíces mucho más antiguas. Durante la época romana fue una de las principales colonias de la provincia Bética, bajo el nombre de Colonia Augusta Firma Astigi . Este pasado está muy presente en la ciudad, tanto en los restos que han aparecido durante excavaciones como en las piezas que se conservan en el museo municipal. Lo curioso es que, a pesar de la importancia histórica y patrimonial de Écija, sigue siendo una localidad relativamente poco conocida fuera de Andalucía . Y eso es precisamente lo que la hace especial. Y es que más allá de las comparaciones, lo cierto es que Écija tiene muchas similitudes con la ciudad de Sevilla: sus torres, un centro histórico lleno de iglesias y palacios, una gran riqueza artística y un carácter acogedor. Por eso, cada vez más viajeros se animan a descubrir esta joya del interior sevillano. Ya sea por una escapada de fin de semana o como parada en una ruta por Andalucía, Écija es un lugar que sorprende y deja huella .

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