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El pueblo cordobés que tienes que visitar una vez en la vida: se le conoce como el 'Toledo' andaluz

Enclavado en Sierra Morena , en un paisaje marcado por las montañas, el río Guadalquivir y la campiña, limitando con la provincia de Jaén y perteneciente a la de Córdoba se sitúa Montoro , un municipio que cuenta con una gran riqueza histórica y artística y que es conocida como ' El Toledo andaluz' o 'El pequeño Toledo'. Sus inicios se remontan a la Prehistoria, con presencia de íberos, romanos, visigodos y árabes. Conquistada por Fernando III El Santo en 1240 pasó a ser parte de la corona de Castilla y fue Fernando VII quien le concedió el título de ' Ciudad noble, leal y patriótica' . El hecho de que hayan pasado por esta localidad tantos pueblos ha generado un patrimonio de valor incalculable y que ha ido sumando a lo largo de los años. Así, los lugares turísticos, incluyendo un conjunto declarado de interés en 1969, representan una expresión de la cultura e historia de la ciudad que conservan la esencia del paso del tiempo. Su característica tonalidad roja debido a la piedra molinaza en la mayoría de los edificios y casas señoriales resulta muy atractiva. Además, la desigualdad del terreno juega un papel importante ya que hace que las casas estén suspendidas sobre las rocas situadas en la ribera, así como calles blancas, quebradas, angostas y pendientes, que salvan los desniveles con los típicos poyatos. De esta forma, los amantes del arte encuentran un destino con lugares como el Arco de la Cárcel; Arco de la Torremocha, uno de los puntos cercanos a las puertas que comunicaban el interior del recinto amurallado de Montoro con el río Guadalquivir; el Puente Mayor , construido con la tradicional piedra molinaza, cuenta con cuatro arcos de medio punto y desde el que se tienen una de las vistas más espectaculares del pueblo; la Torre de Montoro , que se divisa desde cualquier punto de la localidad; el edificio de las Tercias Catedralicias , que fue construido en 1784 para el almacenaje de aceite, vino y trigo procedente del pago de los diezmos; o casas señoriales, edificios que permiten conocer, de primera mano, cómo vivían las clases acomodadas de los siglos XVI al XIX, ya que en estos pequeños palacios se respira historia, ya que en sus paredes ha quedado grabado el paso del tiempo en cada una de sus rejas, puertas o ventanas. Destaca la situada junto a la cabecera de la Parroquia de San Bartolomé, con cuatro blasones de piedra en la fachada de distintas épocas -dos del siglo XVII y dos más de transición al neoclásico-. Mención especial merece la conocida como Casa de las Conchas , que está decorada con conchas provenientes de toda la geografía española. Suman más de 45 millones de piezas este material marino fueron recogidas e insertadas durante 50 años por Francisco del Río Cuenca, vecino de Montoro. Se pueden contemplar columnas revestidas con pequeñas piedras del río Guadalquivir y macetas del material que desprendían los antiguos trenes de carbón. En los techos podrás apreciar las figuras que lo componen como ramos de flores realizados con conchas y espejos, entre otras. En cuanto a las iglesias, Santiago Apóstol, San Sebastián, San Bartolomé, San Juan de Letrán, del Carmen y ermitas como la de la Fuensanta, Virgen de Gracia o Santa Ana completan un patrimonio religioso que merece la pena visitar. La ubicación geográfica privilegiada de Montoro también permite explorar rincones naturales y lugares en los que se divisan hectáreas de olivares con montes y vegetación forestal centenaria. Ríos, arroyos, senderos con gran valor medioambiental ofrecen a los amantes de la naturaleza recorridos y guías que le sorprdenderán. Y es que el pueblo goza de una calidad de biodiversidad que despierta en quien la disfruta una sensación única. Las rutas se completan con momentos gastronómicos con los platos más típicos y tradicionales de Sierra Morena - desde carnes y embutidos más selectos del cercano Valle de los Pedroches, hasta el exquisito AOVE de la Denominación de Origen Montoro-Adamuz-, sin dejar atrás la cocina de fusión y vanguardia para los más atrevidos. Para el postre debe degustarse el tradicional mazapán de Montoro , con almendras y un receta única y especial.

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