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La fiesta mayor de 'Sant Bartomeu' de Sitges: cuando el vecindario lleva la batuta

La fiesta mayor de 'Sant Bartomeu' de Sitges: cuando el vecindario lleva la batuta
Esta celebración de raíces medievales pràcticamente no ha variado desde 1843 y genera un fuerte sentimiento de comunidadUn nido de abejas, una cueva prehistórica y otros temas relacionados con la imaginación y la reivindicación: así estará decorada Gràcia durante la fiesta mayor Sitges tiene algunas citas en el calendario que ningún sitgetano o sitgetana osa perderse. Una de estas es su fiesta mayor, que son en realidad dos: la fiesta mayor en honor al apóstol San Bartolomé (en catalán, Sant Bartomeu), del 19 al 26 de agosto, y la que tiene lugar para homenajear a la virgen y mártir Santa Tecla, del 19 al 23 de septiembre. El papel de patrón de este bonito pueblo catalán es compartido desde el siglo XVI, así que los habitantes lo tuvieron claro: había que hacer dos fiestas y unificarlas en una única fiesta mayor que fuese sonada cada año. ¡Sitges no escatima ni una celebración! Y esta, además, es desde 2016 Fiesta Patrimonial de Interés Nacional. Las bestias del fuego de la fiesta mayor de Sitges “Gloriós Sant Bartomeu, que de Sitges n'ets patró... visca la festa major!” (Glorioso San Bartolomé, que eres patrón de Sitges... 'viva la fiesta mayor!“. Así, con un grito comunitario bien conocido en la zona y reconocible, se da el pistoletazo de salida a una fiesta que este año ya lleva unos días en marcha. El día 24 es el día grande de la fiesta mayor a Sant Bartomeu, donde se aúnan alegría, folclore y ritual en el que todo el pueblo, tenga la edad que tenga, se vuelca. Y es que las fiestas grandes de los pueblos son, desde la antigüedad más remota, momentos de vivir intensamente la tradición ancestral. Suponen olvidar las penas, renovar vínculos con amigos y vecinos y celebrar la memoria tribal. Catalunya oscila entre el seny (la sensatez) y la rauxa (el arrebato) y las fiestas mayores pecan más de este último. Hay quien dice que Sitges estuvo habitada desde el neolítico, a juzgar por los restos neanderthales encontrados en la Cova del Gegant, y que estas fiestas parten de antiguos cultos paganos a dioses de la cosecha y la fertilidad, heredados y cristianizados. Bailes y fuego Los balcones de Sitges lucen engalanados con su bandera blanca, la cruz roja de Sant Jordi (San Jorge)y el escudo de la villa. Los participantes se visten de blanco inmaculado, algunos con pañuelo azul o grana, cascabeles, sombreros multicolores y espardeñas con cintas azules y rojas. El día 23, durante la vigilia, las grallas y los timbales resuenan, las campanas repican, els castells se elevan y los corazones se desbocan. La calle se inunda de bailes. El folclore de Sitges tiene muchos: el de la Moixiganga es religioso y representa, mediante una serie de ejercicios gimnásticos, la pasión, la muerte y la resurrección de Cristo; el de Cercolets está vinculado a la vendimia; el baile de cintas es similar al de gitanas, pero sin palo, y representa un festejo de diversas chicas a un chico mientras le envuelven con cintas de colores; el baile de bastones procede, parece, del de espadas; y el de pastorets tiene su origen en rituales agrícolas. El fin de fiesta lo pone un impresionante espectáculo de fuegos artificiales y una verbena a la que poca gente del pueblo falta. Da igual a qué hora volvieron a casa, porque el día 24, inasequibles al desaliento, madrugan. La matinal empieza a las 6 h en la plaza del Ayuntamiento y cualquiera see puede sumar si se viste con el dresscode apropiado. Las bandas musicales salen en el oficio y las plazas se inundan de piñas castelleras que compiten por hacer las construcciones humanas más altas. Por la tarde, Sant Bartomeu se exhibe en las calles y el baile de las bestias de fuego y los gigantes ponen punto final a las fiestas. Hasta unas semanas después, en que empieza el homenaje a Santa Tecla.

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