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Esta es la historia real del "hogar de Drácula": el castillo de Bran

Esta es la historia real del "hogar de Drácula": el castillo de Bran
Más allá de la leyenda, el Castillo de Bran es un monumento histórico que combina arquitectura medieval y curiosidades realesRumanía en una semana: ruta por ocho lugares imprescindibles El Castillo de Bran, situado en la localidad homónima a 25 kilómetros al suroeste de Braşov, en Rumania, es mucho más que la supuesta residencia de Drácula. Con sus torres elevadas y muros macizos, esta fortaleza medieval ha fascinado durante siglos a visitantes por su historia, su arquitectura y el aire misterioso que rodea a sus pasillos y patios. Aunque el vínculo con Vlad III, conocido como Vlad el Empalador, es más leyenda que realidad, la fortaleza guarda secretos que la convierten en un imprescindible de cualquier viaje por Transilvania. Orígenes y construcción: de fortaleza a residencia real El emplazamiento original albergó una fortificación de los caballeros de la Orden Teutónica hacia 1212, pero la estructura que conocemos hoy fue construida en 1377 por órdenes del rey Luis I de Hungría. Su objetivo era estratégico: controlar la ruta entre Transilvania y Valaquia y proteger el comercio frente a incursiones externas. Durante siglos, el castillo cumplió funciones defensivas más que militares, y a pesar de su fama, solo vivió episodios violentos aislados. La asociación con Vlad III es prácticamente anecdótica: según registros históricos, el Empalador apenas pasó un par de días en el castillo, preso durante su traslado a Budapest, y nunca lo habitó de manera permanente. Tras la Primera Guerra Mundial y la firma del Tratado de Trianon en 1920, Transilvania pasó a formar parte del Reino de Rumania, y el castillo fue entregado a la reina María como residencia de verano. Entre 1920 y 1930 se realizaron profundas reformas: se instalaron electricidad, agua corriente y un ascensor, se renovaron escaleras y se redecoraron interiores con muebles históricos en estilos alemán, tirolés o dórico, sin perder la esencia de fortaleza medieval. El turismo y la leyenda de Drácula Hoy, el Castillo de Bran es un monumento nacional y uno de los destinos turísticos más populares de Rumania. Sus patios, torres y salones se pueden recorrer tanto de manera independiente como con visitas guiadas, y el castillo alberga un museo con arte y muebles recopilados por la reina María. Al pie de la colina, un pequeño museo al aire libre muestra cabañas, graneros y maquinaria tradicional de la región de Bran, completando la experiencia de viaje. A pesar de que el vínculo con Drácula es más atractivo literariamente que históricamente, esta relación ha impulsado la fama del castillo y atrae a miles de visitantes curiosos por descubrir los secretos detrás del mito. Cómo visitar el Castillo de Bran El castillo está abierto todo el año, y las entradas permiten explorar tanto los interiores como los museos exteriores. Su combinación de historia, leyendas y arquitectura medieval lo convierte en una parada obligatoria para quienes visitan Transilvania, ofreciendo un viaje que mezcla realidad y mito en un escenario de película gótica.

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