cupure logo
las

En este pueblo cántabro protegen uno de los patrimonios literarios más valiosos de España

En este pueblo cántabro protegen uno de los patrimonios literarios más valiosos de España
Tudanca, un pequeño municipio del valle del Nansa, custodia hasta 25.000 obras de la Generación del 27Cultura reivindicará la Generación del 27 en su centenario como “un proyecto de futuro y no como una fotografía del pasado” Entre montañas envueltas en niebla y casas de piedra, Tudanca parece detenido en el tiempo. Con apenas un centenar de habitantes y calles empedradas, este pequeño pueblo del valle del Nansa esconde un tesoro cultural que lo convierte en un destino imprescindible para los amantes de la literatura: la Casona de Tudanca, donde se conservan entre 18.000 y 25.000 obras y documentos de autores clave del siglo XX, como Federico García Lorca, Miguel de Unamuno, Rafael Alberti y Gerardo Diego. Este legado ha situado a Tudanca en el mapa cultural español, más allá de su entorno natural privilegiado, y convierte cada visita en un recorrido por la historia literaria de la Generación del 27. La herencia de José María de Cossío El origen de esta colección se remonta a José María de Cossío, crítico literario, académico de la Real Academia Española y autor del tratado Los Toros. A comienzos del siglo XX adquirió la casona, construida en 1752 por un emigrante retornado de Perú, y la transformó en su residencia estival y archivo literario. La Casona se convirtió en un punto de encuentro para intelectuales y poetas de la época. Por sus estancias pasaron Lorca, Alberti y Unamuno, dejando manuscritos, cartas y primeras ediciones firmadas. En 1975, Cossío donó tanto la casa como su contenido al Estado, bajo la condición de conservarla como centro cultural, y tras su fallecimiento en 1977, la Casona abrió como museo en 1982, siendo reinaugurada en el año 2000. Hoy, la colección de Tudanca es reconocida como uno de los patrimonios literarios más valiosos de España, un verdadero archivo vivo de la historia intelectual del país. Un museo vivo en el corazón del valle La Casona de Tudanca funciona como museo-biblioteca público, gestionado por la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria. El edificio, catalogado como Monumento Histórico-Artístico, forma parte de la red oficial de museos de la comunidad. Las visitas guiadas permiten recorrer la biblioteca, la capilla y las salas de archivo en recorridos de aproximadamente 50 minutos, con aforo limitado y reserva previa. Además de los fondos documentales, el entorno rural y la arquitectura montañesa del pueblo —casas de piedra, tejados inclinados y solanas de madera— refuerzan la experiencia cultural y ofrecen un paseo por la historia viva de Cantabria. El municipio fue declarado Bien de Interés Cultural en 1983 como Conjunto Histórico, un reconocimiento a la preservación de su identidad tradicional. Más allá de la literatura Tudanca no solo protege un patrimonio literario excepcional. Sus iglesias históricas, como las de San Pedro y San Tirso, junto con elementos etnográficos y religiosos, completan el paisaje cultural. La raza vaca tudanca, emblema del municipio y protegida con Indicación Geográfica Protegida, sigue marcando la identidad local. A esto se suma una gastronomía de montaña basada en productos de la tierra, carnes de pasto y postres tradicionales como la quesada o los frisuelos de Liébana, que convierten la visita en una experiencia completa. En Tudanca, historia, literatura y vida rural se entrelazan, ofreciendo a viajeros y amantes de la cultura una de las joyas más discretas y sorprendentes del norte de España.

Comentarios

noticias de viajes