cupure logo
las

Esta curiosa playa de Asturias está rodeada de acantilados y parece una piscina natural

Esta curiosa playa de Asturias está rodeada de acantilados y parece una piscina natural
Situada en la desembocadura del río Vallina, cuenta con arena fina, acceso peatonal y servicios básicos, convirtiéndola en un destino cómodo y seguro para visitantesLa playa asturiana donde emergen islotes con la marea y se forma una piscina natural En la costa oriental de Asturias, en el municipio de Llanes, se encuentra la Playa de Poo, un arenal de pequeñas dimensiones que se caracteriza por su ubicación en la desembocadura del río Vallina. Su particular formación geográfica permite que las aguas del Cantábrico entren suavemente por la desembocadura, creando un espacio de aguas tranquilas que ha sido comparado con una piscina natural. Esta singularidad la convierte en un lugar frecuentado por familias y visitantes que buscan un entorno seguro para el baño. La playa se ubica en un entorno de acantilados bajos cubiertos de vegetación, lo que limita la exposición al viento y ofrece cierta protección frente al oleaje del mar abierto. Durante la pleamar, la marea llena la zona de agua salada, mientras que en bajamar quedan visibles extensiones de arena compacta que permiten el tránsito por la orilla. La combinación de río y mar genera condiciones específicas de corrientes y temperatura del agua que se mantienen relativamente estables a lo largo del verano, lo que refuerza su atractivo para el público familiar. La Playa de Poo forma parte del Paisaje Protegido de la Costa Oriental de Asturias, un área que busca preservar la biodiversidad local y el equilibrio ecológico del litoral. En sus inmediaciones habitan diversas especies de aves y flora autóctona, y su acceso está regulado para minimizar el impacto humano sobre los ecosistemas circundantes. La gestión de este espacio se centra en garantizar la conservación de la zona, combinando la apertura al turismo con medidas de protección ambiental. Características y accesibilidad La Playa de Poo cuenta con una longitud aproximada de 150 metros y un ancho variable según la marea, lo que determina zonas de arena firme y espacios cubiertos por agua en pleamar. Su arena es fina y clara, lo que facilita el tránsito y las actividades en la orilla. La pendiente hacia el mar es suave, permitiendo que el baño sea seguro incluso para visitantes sin experiencia. La marea define la extensión útil de la playa, por lo que la zona disponible puede variar a lo largo del día, pero siempre conserva áreas adecuadas para la estancia de familias y grupos pequeños. El acceso a la playa se realiza a través de senderos que conectan con la localidad de Poo, recorridos cortos y señalizados que permiten llegar a pie sin dificultad. Los visitantes que optan por llegar en vehículo cuentan con aparcamientos cercanos, cuya capacidad limitada ayuda a regular la afluencia y reduce la presión sobre el entorno natural. Durante la temporada alta se habilitan duchas de agua dulce, papeleras y vigilancia por parte de socorristas, garantizando tanto la seguridad como la comodidad de los bañistas. La gestión de la playa incluye regulaciones específicas derivadas de su inclusión en el Paisaje Protegido de la Costa Oriental de Asturias. Entre estas normas se encuentran la prohibición de acampar y de introducir embarcaciones, así como restricciones sobre actividades que puedan afectar la arena y la vegetación. Este enfoque busca mantener un equilibrio entre la apertura al turismo y la conservación de la playa, evitando impactos negativos y garantizando la sostenibilidad del espacio a largo plazo. Entorno natural y actividades El entorno de la Playa de Poo alberga una rica biodiversidad, característica de la Costa Oriental de Asturias. Los acantilados y las zonas verdes cercanas proporcionan refugio a diversas especies de aves, como el cormorán moñudo y el ánade real, que utilizan la desembocadura del río Vallina para alimentarse y descansar. La vegetación autóctona incluye especies adaptadas a la influencia marina y a suelos rocosos, contribuyendo a la estabilidad del terreno y ofreciendo un hábitat protegido para pequeños invertebrados y flora local. Los visitantes pueden realizar diversas actividades complementarias al baño. Los senderos cercanos permiten recorridos a pie entre acantilados y vegetación, ofreciendo vistas panorámicas del litoral y oportunidades para la fotografía de naturaleza. La pesca recreativa se practica de manera controlada y la observación de aves resulta una opción popular para quienes buscan combinar ocio y educación ambiental. La playa se presta también a juegos de arena, paseos tranquilos y actividades familiares en un entorno protegido. Además, la proximidad de Llanes amplía las posibilidades de la visita. Los turistas pueden explorar el patrimonio histórico y cultural del municipio, incluyendo calles y monumentos, así como disfrutar de la gastronomía local, centrada en productos del mar y recetas tradicionales asturianas. Esta integración entre naturaleza y cultura permite que la Playa de Poo funcione como un destino completo, donde la conservación del entorno convive con un turismo responsable y sostenible, fomentando experiencias variadas sin comprometer la protección del ecosistema.

Comentarios

noticias de viajes