cupure logo
las

Setúbal, la ciudad portuguesa que deja atrás a Lisboa y Oporto en belleza y "realeza"

Setúbal, la ciudad portuguesa que deja atrás a Lisboa y Oporto en belleza y "realeza"
Playas, gastronomía y naturaleza: por qué Setúbal se ha ganado un trono propio en PortugalSetúbal gastro: entre el mar, las viñas y los quesos A solo 45 minutos de Lisboa se esconde un secreto portugués que muchos pasan por alto: Setúbal. Esta ciudad del sur de la capital no solo sorprende por su belleza, sino también por su autenticidad y diversidad, donde playas espectaculares, historia, gastronomía y paisajes de ensueño conviven en armonía. Olvida la idea de visitarla en una excursión exprés; para disfrutar Setúbal de verdad, conviene quedarse al menos un par de días y sumergirse en cada uno de sus encantos. Un paseo por la historia y la arquitectura de Setúbal El primer contacto con Setúbal se recomienda hacerlo en su centro histórico, especialmente en el barrio de Troino, que desemboca en la plaza de Bocage, dedicada al poeta Manuel María Barbosa du Bocage. Aquí, la estatua del poeta comparte protagonismo con la iglesia de San Julián, cuyos portales labrados en estilo manuelino son una auténtica joya arquitectónica. Este estilo, genuinamente portugués, tiene en Setúbal uno de sus precedentes más importantes gracias al convento de Jesús, hoy convertido en museo con una colección arqueológica y de arte que no deja indiferente a nadie. Otro símbolo del arte local son los azulejos portugueses, presentes en edificios y murales. Desde la capilla del castillo de San Felipe, con vistas infinitas al océano y al casco urbano, hasta el interior del mercado de Livramento, estos mosaicos cuentan historias de siglos de cultura y tradición. Gastronomía y vino: un festín para todos los sentidos Setúbal es, sin discusión, un destino foodie de primer nivel. Su proximidad al mar garantiza pescado fresco a diario: salmonetes, caballa, rape, ostras, gambas y la omnipresente sepia, el choco, son la base de muchos restaurantes del puerto, como el popular Peixoco. Los amantes de la carne también encuentran su lugar en Setúbal, con platos de cordero serrano que reflejan la tradición ganadera de la región, servidos en restaurantes con encanto como Barriga de Freira, ubicado dentro del monumental convento de Jesús. Y para acompañar, el vino de Setúbal es un clásico histórico: fue uno de los primeros lugares de la península donde se cultivó la vid. En Azeitao, a pocos kilómetros de la ciudad, se pueden visitar bodegas como la Quinta de José María Fonseca, que ofrecen un recorrido por siglos de tradición vinícola portuguesa. Naturaleza y aventuras al aire libre Más allá de la ciudad, Setúbal se integra en el parque natural de Arrábida, con senderos que atraviesan vegetación mediterránea mientras se contempla el Atlántico. Caminatas que empiezan desde el castillo de San Felipe permiten descubrir joyas como el convento de Arrábida, la cueva natural Lapa Santa Margarita o el yacimiento romano de Creiro, famoso por sus antiguos depósitos de garum. Las playas de Portinho da Arrábida, Galapós, Galapinhos y Figueirinha completan un litoral ideal para el verano, pero también para cualquier escapada tranquila. Y el estuario del río Sado, reserva natural protegida, sorprende con su fauna: praderas marinas, crustáceos, peces y la colonia de delfines mulares, que se dejan observar en excursiones respetuosas como las de Setubal Alive, navegando a vela para no alterar su hábitat.

Comentarios

noticias de viajes